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Terra
La Coctelera

Categoría: cabecita loca...

¿Y tú que sabes?

Anoche estuve viendo un documental ¿Y tú que sabes? sobre física cuántica y su relación con, digamos, el sentido de la vida... Y bueno, la verdad es que me alegró un montón ver cómo cosas que yo había pensado tantas veces antes, y que incluso había llegado a experimentar, tienen un respaldo científico. No estoy colgada!! Es que soy muy perceptiva! Es genial!!

Recomiendo que todo el mundo vea esta peli, pero eso sí, con la mente abierta, si no, no sirve de nada...

Poesía en prosa

Ufff, por fin en casa! Y además estoy sola, que más se puede pedir.. Venía leyendo en el periódico un artículo de una joven poetisa, María Eloy-García, que me ha dado que pensar. Esta chica malagueña acaba de publicar Cuanto dura cuanto, libro en el que intenta desmitificar la poesía tratando temas cotidianos. Tendré que investigar porque en principio me ha dado buenas vibraciones. Pues bien, en eso estaba cuando no sé muy bien como me he encontrado pensando en la diferencia que hay entre el discurso hablado y el escrito. Para relacionalro un poco con los objetivos que acabo de marcarme hace escasas dos horas (no voy a irme por los cerros de Úbeda tan pronto), creo que hay un abismo entre las ideas que se cuentan boca a boca y aquello que escribes, y lo que los demás leen. En el discurso oral todo es inmediato, no tienes apenas tiempo de analizar la información, suponiendo, además, que estés prestando atención a lo que dicen, y no pensando, inconscientemente o no, en lo que vas a hacer de cena, por ejemplo. Es como escribir una carta o hablar por teléfono. Yo siempre he sido más de cartas (ahora mails), porque, a parte de que me parece más bonito, por lo general, expreso con más claridad lo que quiero contar. Y lo que quiero contar con todo esto es que los movimientos sociales a través de la red es posible que sean más racionales y menos impulsivos, o más reflexivos. Si leo lo hago sola, algo fundamental para que no me influyan otros aspectos ajenos a la comunicación en cuestión. Y lo hago cuando yo quiero. Es decir, que si no quiero no lo leo, por lo que la predisposición es también mayor. Además, cuando uno lee algo, ya sea un libro o un blog, no tiene que contestar al autor, con lo que puede pensar lo que le de la gana, sin justificarse, así que también es más sincero. Y bueno, de momento en este punto me he quedado, intentaré desarrollarlo mejor más adelante.
Os pongo el enlace de la entrevista (que espero no tenga errata en la versión web) por si quereis echarle un vistazo. Después de mucho buscar no he encontrado el artículo, así que os dejo el enlace a la versión escrita. Está en la página 46.